“Tecnología
Los parques eólicos instalados porla compañía EHN en las sierras de Guerinda y Alaiz generan el equivalente al 13 por ciento del consumo eléctrico de toda Navarra. Las modernas turbinas eólicas implantadas entre los años 1996 y 2001, permiten aprovechar la fuerza del viento y transformarla en energía limpia. Constituyen claros símbolos de la sensibilidad de los navarros por promover formas de desarrollo sostenible, que hagan compatible el progreso socioeconómico con la preservación del medio ambiente.
Navarra es actualmente una referencia internacional en el desarrollo de las energías renovables, aquellas fuentes que, como la eólica, la solar, la minihidráulica o la biomasa, conllevan importantes ventajas medioambientales frente a las energíasconvencionales: no emiten gases contaminantes a la atmósfera, ni contribuyen al calentamiento global, ni generan residuos, ni afectan significativamente a los ecosistemas donde se implantan. Al provenir directa o indirectamente del sol, son inagotables y se encuentran cerca de los puntos de consumo, evitando de este modo costosas infraestructuras de transporte, creando valor y empleo en las comunidades en las que se implantan. Los parques eólicos de Guerinda y Alaiz son exponentes de ese rol que desempeña Navarra a nivel internacional, con un 60% de su consumo eléctrico cubierto con energías limpias, y la previsión de alcanzar un 85% en los próximoscinco años, lo que sitúa a la Comunidad Foral en una posición de vanguardia a nivel mundial.
Depuran la atmósfera como 24 millones de árboles
Los cinco parques eólicos situados sobre la Sierra de Guerinda suman una potencia instalada de 125 MW, lo que los convierte en una de las mayores instalaciones eólicas de Europa. Con 200 aerogeneradores levantados en los términos de San Martín de Unx, Leoz, Lerga y Tafalla, a una altitud que oscila entre 550 y 850 metros, alcanzan una producción media anual superior a los 333 millones de kilovatios hora, equivalente al 9% del consumo eléctrico de Navarra o, dicho de otra forma, a la electricidad que precisan más de 95.000 familias.
Por su parte, los parques de Alaiz y Echagüe están ubicados en los términos de Unzué, Olóriz, Valle de Elorz, Noáin y Monreal. Con 84 turbinas instaladas entre 825 y 1.114 metros de altitud, totalizan una potencia conjunta de 54 MW, capaz de producir anualmente una media de 155 millones de kilovatios hora, el 4% de la demanda de Navarra, equivalente a la electricidad que consumen unos 44.000 hogares.
De la contribución de estas instalaciones a la mejora del medio ambiente da idea el hecho de que, entre los parques de Guerinda y Alaiz, evitan cada año la emisión a la atmósfera de unas 478.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), el principal causante del efecto invernadero y el cambio climático asociado, al impedir que esa energía se produzca en centrales térmicas de carbón o fuel-oil,altamente contaminantes.
De esta forma, la actividad de estos parques eólicos representa para la atmósfera un efecto depurativo equivalente al de 24 millones de árboles.
Una sensibilidad medioambiental que EHN ha tratado de aplicar también a sus métodos de implantación, construyendo subestaciones en piedra que imitan la arquitectura popular de la zona y enmascaran los transformadores, aprovechando al máximo pistas existentes, reutilizando las tierras removidas, revegetando el entorno de los parques y, en definitiva, minimizando su afección sobre el territorio.
De ello son testigos los miles de visitantes que anualmente recorren estas instalaciones, entre ellos escolares de toda Navarra, que conocen así de primera mano las relaciones entre la energía y el medio ambiente, y la importancia de respetar el entorno natural. Y también lo son personalidades singulares, como es el caso de los Reyes de España, que inauguraron los parques de Guerinda en noviembre de 1977, o los participantes en la Cumbre de Ministros de Energía de la Unión Europea celebrada en Pamplona en abril de 2002, que visitaron los parques de Alaiz.
Molino harinero del s.XVII
Alineado con los generadores eólicos, puede verse en la Sierra de Guerinda un molino harinero del siglo XVII, reconstruido en piedra por EHN, a partir de los restos arqueológicos hallados durante la instalación de los parques.
Esta pequeña joya etnográfica es heredera del antiguo “molino de Olleta” que existió en el paraje denominado “molinos de viento”. La reconstrucción se ha realizado respetando al máximo el sistema constructivo de los molinos tradicionales, si bien se ha dotado al molino de los automatismos imprescindibles para permitir su funcionamiento real en condiciones de seguridad. En el entorno, un porche de piedra permite a los visitantes protegerse de inclemencias meteorológicas. Puede accederse desde la carretera NA-232, siguiendo una pista señalizada.
El molino harinero ilustra cómo nuestros antepasados aprovechaban la fuerza del viento con fines alimenticios, en simbólico diálogo con los modernos generadores que emplean esa misma energía para cubrir necesidades del presente, como es producir electricidad sin contaminar.
